Mostrando entradas con la etiqueta cumpleaños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cumpleaños. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de mayo de 2014

30 cosas que aprendí antes de los 30

3 comentarios
 
1.    A aceptarme como soy.
2.    A estacionarme en paralelo.
3.    A viajar dos semanas con solo lo que cabe en un backpack.
4.    A sentarme a almorzar sola con un libro sin preocuparme por lo que piensen los demás.
5.    No importa cuanto lo intentes, no puedes complacer a todo el mundo.
6.    Nadie espera que lo sepas todo.
7.    A veces la gente no es lo que tú esperas que sean.
8.    Y, en esos casos, la mejor cosa que puedes hacer es poner distancia.
9.    No todo el mundo vale la pena.
10. No todo el mundo te quiere como tú los quieres.
11. Pero alguna gente te quiere más de lo que tú hubieras podido imaginar.
12.  Confía en tus instintos.
13.  Las cosas que parecen más sencillas son a veces las más complicadas.
14. Los amigos de verdad valen oro. Pero no hay muchos de esos.
15. No eres lo que tienes ni lo que usas, aunque alguna gente pensará que sí.
16.  La gente perfecta es aburrida.
17.  Pero no existe gente perfecta.
18. La gente que cree que es perfecta no solo es aburrida, también es insufrible.
19. Si te despiertas temprano los sábados el fin de semana se sentirá mucho más largo.
20. No cuesta nada ser amable.
21. Cambiar de opinión es perfectamente aceptable. Es hasta recomendado.
22. No puedes vivir por los demás, ni puedes hacer que ellos quieran algo solo porque tú lo quieres.
23.  O sea, cada uno comete sus propios errores.
24. Y querer a alguien no significa que te toca evitar que los cometan, simplemente significa estar ahí en el antes y el después.
25. No estás perdido. No tienes que ir en una búsqueda espiritual para encontrarte a ti mismo. El yo es algo que tú mismo construyes.
26. La gente espera muchas cosas de ti. Estas cosas generalmente no importan. Lo único que importa es lo que tú esperas de ti mismo.
27.  No te preocupes de más. Causa arrugas.
28.  No comas chatarra. Tu cuerpo te lo agradecerá.
29.  El mundo no gira alrededor tuyo.

30.  Todavía queda mucho por aprender. 

jueves, 16 de agosto de 2012

In the cookies of life, sisters are the chocolate chips.

0 comentarios
 
Today is my sister’s birthday, and I’m sure she would hate it if I made a big, sentimental post. But I’m a big sister, and therefore, not inclined to listen to her. I will, however, refrain from great mushy sentiments, nonetheless.  

I just have this to ask:





Love,

Your big sister.

miércoles, 15 de agosto de 2012

¡Feliz cumpleaños, Papaíto!

0 comentarios
 

Hoy no es tu cumpleaños. Hace más de cuatro meses lo celebramos, y lo celebramos en grande. De pronto cada año cuenta. Pero hoy, 15 de agosto, es, en verdad, como tu otro cumpleaños. El que, durante los últimos 15 años, ha contado. El que deberíamos celebrar. 

Siempre lo he sentido así. Un día como hoy, hace 16 años, Dios decidió que todavía nos quedaba tiempo contigo. Que todavía quedaban cosas por hacer. Un día como hoy, hace 16 años, no te fuiste. 

Es como un cuento. Hoy, hace 16 años, a mi abuelo le cayó un rayo. ¿Qué cosa? Pues, que le cayó un rayo. Ay, lo siento muchísimo. No, que mi abuelo está vivo. Está bien. ¿Cómo? PERO SI LE CAYO UN RAYO. Si, ya sé. Eso pensé yo también en el momento. 

Ha quedado grabado en mi memoria. No todos los días te dicen que a tu abuelo le cayó un rayo. Mi hermana cumplía años al día siguiente. Solo 7. Demasiados pocos para entender que estaba pasando. Yo no estaba mucho más grande. Tampoco entendía. Pero recuerdo. Recuerdo las lágrimas. El susto. Mi mama y mi papa que se fueron a Pocrí. El no saber. Y, luego, recuerdo semanas de semanas en el hospital. No poder ver a mi abuelo. Todavía no, en unos días, otros días, algún día.

Si te hubieras ido ese día me hubieras dejado con buenos recuerdos. De ir a buscarme a la escuela en tu pick-up, siempre con naranjas partidas para que nos entretuviéramos en el camino. De ir a Pocrí contigo en el verano. Subirme a un árbol. De bañarnos en la playa, todos juntos. Fogatas en la noche. 

Pero, no me quedé con los recuerdos de una niña que nunca, nunca, podría haber apreciado a su abuelo como hoy, 16 años después, yo te aprecio. Que nunca hubiera podido entender el sacrificio, el amor, detrás de cada anécdota, si no hubieran venido de tus labios. Que quizás, alguna vez, hubiera aprendido a pelar un mango, ya que tu no hubieras estado ahí para pelarlos todos.

Que nunca hubiera sido la persona que es sin tu presencia en mi vida.

Así que hoy, Papaíto, hoy doy las gracias, Porque estás aquí.  Para traerme frutas, hacer sancocho, regañarme, para dar instrucciones. Para todo. Porque podrías no estar. Y, 16 años después, ya no puedo ni imaginarme lo que hubiera sido.

martes, 10 de julio de 2012

Mamá, mamita…mami.

0 comentarios
 

Hace tres años estaba en Barcelona para el cumpleaños de mi mamá, y, tarde en la noche, después de haber hablado con ella y haberle deseado feliz cumpleaños, me senté en la computadora y le escribí esto. Nunca lo mandé. Es más, me había olvidado de que existía hasta que me senté hoy a pensar que escribir. Pero ahí estaba, en un rincón de mi computadora. Esperándome. O quizás, esperando el momento. Así que hoy lo desempolvo. Para ti, mamá. Tres años tarde. 

Mami:

Hoy es tu cumpleaños y no te puedo dar un abrazo. 

No te puedo decir que todos los días descubro algo nuevo que seguramente tú ya sabes. No te puedo contar que cada paso que doy en esta ciudad que cada día siento mas mía es un paso más que me aleja de ti. No tengo palabras para explicarte que tu hija, a la que dejaste acá, ya no existe. Se ha vuelto otra. Pero esta otra te sigue queriendo tanto como antes, o quizás mas, porque esta otra no te tiene.

No te puedo decir que hasta que no te tuve aquí, a mi lado, todos los días, no me di cuenta de lo mucho que te necesitaba. Hasta que tuve que decidir esas cosas para las que siempre contaba con tu opinión, como que ponerme, que comer y hasta que crema para la cara comprar, no me di cuenta que, sin ti, todas las decisiones son más difíciles.

No puedo decirte que mis problemas parecen más grandes cuando tú no estás. Cuando me enfermo estoy más enferma, cuando estoy triste, la tristeza es doble. Todo porque tú no estás aquí para abrazarme. 

No puedo decirte que, hasta en las alegrías, me haces falta. Siempre. 

No, hoy no puedo contarte que estoy muy feliz de estar aquí y muy, muy triste de que crecer signifique dejarte atrás. Tampoco puedo decirte que nunca, nunca, te quedarás atrás. No realmente. Que yo te llevaré conmigo adonde estés.

Hoy es tu cumpleaños y estas a miles de kilómetros. Y no te puedo regalar un abrazo. Pero estas aquí, conmigo, siempre, aunque no lo estés. Y, el año que viene, quizás estaré contigo, podré abrazarte, pero este año mami, este año te quiero más que nunca. Porque ya sé que es no tenerte. Y también se que, gracias a Dios…pude saber que se sentía el no tenerte sin que tengas que irte realmente. Todavía estas ahí. Todavía esperas por mi abrazo.

No puedo dártelo. No todavía. Pero voy, mami. Voy por tu abrazo. Lo prometo.

Tu hija, la de ahora, y la de siempre.

Te quiero.

lunes, 21 de mayo de 2012

El miedo a los 30

0 comentarios
 

Con cada año que pasa el número se va haciendo más y más grande. Se ha vuelto inescapable. ¡30, 30, 30! Escucho un coro de personas gritándolo en mi oído.  Ahí está, esperándome.  Algo así como la meta a la que no quiero llegar. Pero aun así sigo caminando. ¿Qué más voy a hacer? Pa atrás ni pa coger impulso, como diría mi abuelo. 

Les debo confesar que los 30 nunca me han preocupado mucho. Probablemente porque los veía muy lejos. Estoy acostumbrada a ser la más chiquita en todos lados: en la escuela yo era la que no cumplía quince hasta un año después que todo el mundo, en la universidad la única que entro sin cédula y tenía que pedir prestada alguna para entrar a las discotecas. En el 2004 tomé un Diplomado en Creación Literaria en la UTP. Lo recuerdo con mucho cariño. Era la más pequeña del grupo, por bastante. 

Siempre ha sido así entre mis amigos (todos mis grupos de amigos). Ahora, sumergida en el mundo literario, escucho frases como, “Si,  una de las escritoras jóvenes…” o “La nueva generación….” Es más, ya lo tengo asumido. Todo el mundo me tratará como a la bebe.  Soy la bebe.

Excepto que quizás ya no. Que miedo, ¿no? 

Y ahora, ¿qué se supone que hace uno? Esto de ser adulto y responsable o lo que sea es muy, pero muy confuso. Cada vez extraño más la universidad. O, quizás, extraño la escuela. Allá, esos tiempos cuando pensaba que mis decisiones tenían consecuencias (pero en verdad no las tenían), que acostarme a la medianoche era trasnocharme (ahora sé que esa frase solo aplica cuando no duermes nadita de nada en toda la noche), que mis notas eran lo más importante del mundo (en verdad no lo eran), que mi ropa estaba al último grito de la moda (ahora me da ganas de esconder todas las fotos) y que tenía todo el futuro por delante.

Quizás en la última no me equivoqué, pero, me estoy comenzando a dar cuenta que ya estoy viviendo en ese futuro. La pregunta es, ¿y ahora qué?
 
© 2012. Design by Main-Blogger - Blogger Template and Blogging Stuff